Riqueza Fabulosa

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

ERKS "Seres que estan con Nosotros"


Del Libro de Trigueirinho "ERKS: MUNDO INTERNO"


SERES QUE ESTAN CON NOSOTROS

Las consciencias de otros esquemas planetarios, de diversas galaxias y universos, forman parte de los varios grupos de vidas que cooperan con la evolución, no sólo de la tierra, sino también de los demás mundos que existen en diferentes dimensiones. En el cosmos, manifestado o no, todo está interconectado, y la separatividad y la ilusión de la independencia -aún perduran solamente en algunas mentes humanas y pensantes.

En lo que concierne al planeta tierra, se sabe que tres grandes grupos de vidas trabajan en sincronía para su evolución. El primero de ellos está compuesto por seres de la humanidad terrestre que se volvieron más conscientes que sus semejantes. Esos seres forman una Jerarquía, no de poder, como las jerarquías humanas comunes, sino de valores, o mejor dicho, de vibración. Por vibración se entiende la propia pulsación de la vida, en frecuencia más lenta o más rápida. Se sabe que cuanto más rápida sea la frecuencia de esa pulsación, más sutil, "interiorizado" y evolucionado es el ser.

La Jerarquía terrestre fue implantada. hace muchos millones de años. Al principio estuvo compuesta por seres de otros esquemas planetarios, pues en la tierra no había todavía quien pudiera participar en ella. Empero, lenta y gradualmente, algunos hombres se fueron liberando de la estructura densa y psíquica terrestre, y entonces pudieron asumir sus puestos en la cooperación con el plan evolutivo general. Hoy, la Jerarquía terrestre está casi toda compuesta por seres que evolucionaron aquí en este planeta a través del ejercicio del desapego, de la ampliación de la consciencia, y del servicio altruista.

El segundo tipo de vidas que se encargan de la evolución terrestre son las Existencias, las Energías y los Seres que vienen de otros esquemas planetarios, de otras galaxias, o de otros universos existentes en diferentes dimensiones, para servir aquí al plan evolutivo general. Se los menciona en la Biblia y en otros libros. En el mismo episodio de Ezequiel, ya citado, se encuentran algunas referencias a ese grupo: "Y miré", dice Ezequiel, "y he aquí que había cuatro ruedas junto a los Querubines; una rueda junto a un Querubín, y otra junto a otro Querubín..." Djwhal Khul, el instructor tibetano, se refiere a las Entidades Planetarias, en el libro que dictó a Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar. "Considerando ahora a las personalidades que participan en las ceremonias de iniciación, las primeras con las cuales trabajaremos serán las llamadas Entidades Planetarias. Eso se refiere a aquellos Grandes Seres que, por un período de manifestación planetaria, protegen o permanecen con nuestra humanidad. Ellos no son muy numerosos, pues la mayoría de los Grandes Seres prosigue de manera firme y creciente en otro y más alto servicio, a medida que Sus lugares puedan ser ocupados y Sus funciones puedan ser continuadas por los miembros de nuestra evolución terrestre, tanto dévica como humana".

El tercer grupo de vidas encargado de la evolución terrestre es responsable de la construcción de las formas. Los seres que lo componen son llamados Devas, y lo que actualmente se puede saber sobre ellos está contenido en el Tratado Sobre el Fuego Cósmico, de Alice A. Bailey. Fuente de informaciones, ese libro, aunque un tanto abstracto para la mente normal, esclarece algunas supersticiones que existen en torno de ese asunto.
Entre los que forman parte del segundo grupo, algunos tienen, en el actual ciclo del mundo, una tarea específica junto a nosotros, hombres encarnados. Están de servicio en la órbita de la tierra, y muchas veces se tornan visibles para nuestros ojos físicos, llamando a la humanidad a un despertar muy necesario y decisivo AHORA.

Ese es el tema del presente estudio.


Cambiar la condición del ser haciéndolo salir de su estado puramente sutil para asumir una apariencia sólida y visible a los ojos terrestres normales, no es difícil en ciertos casos. En esquemas planetarios más adelantados, en los que se vive en formas etéricas, astrales, mentales o en condiciones aún más sutiles, tomar y abandonar una forma física densa aquí en la tierra puede considerarse actividad simple. Las formas, en cualquier nivel, no pasan de "pensamientos condensados", y es en este planeta que aún son consideradas, por algunos, como algo más consistente. Al ser "formas de pensamiento", no encuentran barreras para proyectarse donde sea necesario y para tomar la apariencia externa que el ambiente requiera. Utilizando los intervalos interdimensionales, la consciencia puede desplazarse con extraordinaria velocidad, venciendo en pocos segundos una distancia física que llevaría varios años-luz para recorrerla.

Es claro que para que ocurra eso, el individuo necesita estar viviendo suficientemente unificado con la esencia del propio ser, y así usar su forma externa como usa una ropa, sin apegos, absteniéndose de agregarle atribuciones y valores superfluos.

"La materia es para el espíritu tal como el hielo es para el agua", dice John Andreadis que, según el libro Aliens Among Us es un extraterrestre que vive en un cuerpo humano en la ciudad de Nueva York. De manera que, poseyendo el secreto de ese conocimiento, un ser puede aparecer en la mente de alguien en sueños o durante una meditación, puede comunicarse con él a través de la telepatía, o hasta materializarse física, etérica o astralmente. Esas diferentes posibilidades de contacto no incluyen necesariamente baja calidad de manifestación y comunicación, y tampoco significan menor evolución del ser que se presenta. Si nos atenemos a relatos de personas emotivas, podemos mencionar aquí las apariciones de Yogananda y de otros seres evolucionados a sus devotos. La realidad de la presencia de ellos en esas experiencias les fue posteriormente confirmada.

El hecho de que vivamos apegados al plano físico y a la idea de que somos el cuerpo que habitamos torna más difícil para la mente aceptar una convivencia normal con otras dimensiones. La energía emocional, mental y psíquica, las ideas y los condicionamientos humanos, se condensan y crean las formas que conocemos, nuestra forma externa inclusive. Cuanto más arraigados e intensos sean los apegos, más densa es la forma creada, y menos posibilidades tendrá el hombre de vivir conscientemente en los niveles sutiles de su existencia. Esta comprobación es fundamental para los que se preparan para las próximas circunstancias planetarias, en las cuales será importante trascender la vida física y ser apto para entrar en otras dimensiones con facilidad.

La forma física actual que presentamos es el resultado de la potente focalización hecha por un núcleo nuestro más profundo, primero en el plano astral y, después, en el etérico. Su energía unificada, además de ser corresponsable de la materialización de nuestra presencia concreta sobre la tierra, se encarga dé nutrirla durante cierto tiempo. Seth, un habitante de otras dimensiones que se comunicaba con los hombres a través de Jane Roberts , dice que la esencia está en constante estado de pulsación. A esto puede agregarse que una forma puede desaparecer y reaparecer, si voluntaria y conscientemente se desarrollara cierta capacidad interna.

Del mismo modo existen seres de alta evolución, ya libres de los ciclos encarnatorios y, por tanto, desprovistos del propio átomo permanente físico (partícula esencial que posibilita la formación de un próximo cuerpo físico denso) que, a través de actos de voluntad-poder aún desconocidos para el hombre común, consiguen reunir átomos del depósito general del universo y componer un cuerpo para ser utilizado durante determinados períodos. Principalmente en la cultura oriental, son conocidos casos de iniciados que tomaron un cuerpo físico así compuesto, y lo hicieron tanto durante períodos menores como durante encarnaciones enteras.

Otros ejemplos pueden extraerse de vidas como la del Conde de Saint Germain, conocido personaje de la historia de Europa del siglo XVIII. Eso ocurrió durante un período que superó el de una vida humana normal. Voltaire escribió a Federico II de Prusia que Saint Germain, era "un hombre que nunca muere y que lo sabe todo". Por otro lado, Madame d'Adhémar, en 1789, menciona que Saint Germain mantenía el mismo semblante juvenil de 1760.

También H. P. Blavatsky, en su libro “Isis Sin Velo”, tomo 11, dice: "Como en el caso de la reencarnación de los lamas dei Tibet, un Adepto del orden más elevado puede -vivir indefinidamente. No obstante, su estuche mortal usa ciertos secretos alquímicos para prolongar el vigor juvenil mucho más allá de los límites usuales; con todo, el cuerpo raras veces puede mantenerse por más de doscientos o cuatrocientos años. Entonces se desecha la vestimenta vieja, y el Ego espiritual, obligado a dejarla, escoge para su habitación un cuerpo nuevo, lozano y lleno de saludable principio vital".

En realidad, las posibilidades que una consciencia tiene de materializarse son innumerables, y dependen no sólo de su grado de desarrollo sino principalmente de la real necesidad, para el plan evolutivo, de que tal acontecimiento se produzca.


Los seres extraterrestres tienen diferentes razones para aproximarse a la órbita física, psíquica y espiritual de la tierra. Nos inspiran interiormente, ayudándonos en nuestros caminos evolutivos. En el curso del ciclo en el que el hombre pasa por la iniciación, ellos están presentes, como lo expresa el ya citado Djwhal Khul, volviéndose no sólo perceptibles sino también visibles a los ojos internos del iniciando. Enseñanzas más amplias a ese respecto fueron transmitidas telepáticamente a Alice A. Bailey por el propio Djwhal Khul, a través de una extensa obra escrita durante cerca de veinticinco años de trabajo. Durante ese tiempo el autor se encontraba encarnado en el Tibet, mientras que la receptora, Alice A. Bailey, vivía físicamente en Inglaterra. Libros que contienen elementos básicos sobre el asunto que mencionamos, y otros que presentan meros indicios respecto a aquél, nos fueron transmitidos mediante el proceso telepático que había entre los dos, y que no sufría interferencias del plano astral colectivo terrestre y de sus habitantes. Entre esos libros que son fuentes seguras de enseñanza se encuentran: Telepatía y el Vehículo Etérico, Tratado Sobre los Siete Rayos, y el ya citado Tratado sobre el Fuego Cósmico.

Otros extraterrestres estimulan personalidades-claves de este planeta, como determinados músicos y descubridores. Observando el tenor de la vida individual de ciertos hombres considerados "genios" de esta humanidad terrestre, se advierte que su comportamiento externo no siempre coincide con la calidad superior de los momentos más elevados de sus obras. Eso es patente en muchas piezas musicales (principalmente de Occidente), que están más allá del "valor" espiritual y humano de los mismos compositores.

Los científicos también pueden ser inspirados por extraterrestres, principalmente en el campo del control de la contaminación, mientras otras fuerzas positivas, juntamente con los grupos dévicos, se encargan de transmutar la intoxicación que se volvió normal en este planeta y que, en breve, estará llevando a una reacción de consecuencias incalculables.

Esa ayuda en los dominios prácticos de la vida no se está dando abiertamente porque la explotación comercial no se permitiría en la ética espiritual de la galaxia, y porque en la tierra predominan valores arbitrarios: tan sólo aquí a todos los bienes se los evalúa en términos económico-financieros. Por otro lado, hace mucho que la ciencia terrestre conoce sistemas para generar energía que no son contaminantes, pero no los aplica y prefiere las que degeneran las tierras y las aguas, para no mencionar al aire que, en ciertos sectores, ya se volvió irrespirable.

La ciencia terrestre sabe que hay energía del sol concentrada en las corrientes oceánicas en cantidad suficiente para justificar la. construcción de usinas térmicas marinas. A través de ellas se podría generar electricidad para la producción de hidrógeno líquido, combustible líquido y no contaminante. Además de ello, esas usinas provocarían artificialmente W ascensión de corrientes acuáticas que volverían a fertilizar la superficie de los océanos, que están actualmente desvitalizados, principalmente cerca de las playas.

El silencio de los extraterrestres en el ámbito de los descubrimientos técnico-científicos tiene su razón de ser. Los gobiernos de las naciones de la tierra no usaron aún las reservas del conocimiento que ya poseen porque prefieren la explotación económica al establecimiento de una armonía ecológica. Mientras podría estar aplicándose la tecnología sana, se prefiere, por ejemplo, gastar un millón de dólares por día sólo en el golfo de México, en busca de nuevas fuentes marinas de petróleo.

Para que se usasen aquí, ampliamente, la energía solar y la energía del universo, sería necesario que el karma de este planeta lo permitiese (lo cual ocurrirá en un futuro próximo, tras una selección en la especie humana). Se admite que la comercialización de los recursos de la propia tierra se efectúe durante algún tiempo; empero, la comercialización de la energía que proviene del sol o del universo en sí jamás sería posible, porque las áreas extraterrestres viven bajo la ley de la evolución en sus aspectos superiores. Lo que el cosmos contiene es de todos, y no sólo de los que pueden comprar. Esa es la Ley.


En 1919, algunos ingenieros llevaron al entonces presidente Roosevelt un proyecto gigantesco que abarcaba a los Estados Unidos y al Canadá. Trataba sobre el uso de energía alternativa, generada por usinas de marea que habrían prestado gran servicio, evitando la contaminación actual. Roosevelt aprobó el plan, pero su ejecución fue impedida por las fuerzas involutivas a las cuales nos referimos al principio de este libro. Todavía no resueltas en el planeta tierra, ellas se presentan como "fuerzas políticas", o "fuerzas económicas", como en el caso anterior. Los hombres, ignorando casi todo respecto de la energía, se dejan llevar fácilmente por los intereses egoístas y se convierten en instrumentos dóciles de la involución.

El panorama descripto por Jacques-Ives Cousteau en su libro El Mundo de los Océanos puede parecer irreversible, y así lo sería, si ciertos grupos de vida no-humanas no hubieran asumido el trabajo de transmutación y cura, en el que es posible hacerlo dentro de los límites que impone la necesidad de respetar el libre albedrío de cada individuo y de la humanidad en su conjunto. Cousteau observa que la belleza de los polos fue afectada en gran parte por la intromisión del hombre. Las torres de prospección de petróleo agregaron un aire siniestro a aquella región. Y, a pesar de que en su libro él se limita a la descripción de las consecuencias de la contaminación en el planeta, se sabe que la ayuda extraterrestre actual tiene también en cuenta la posibilidad de que contaminemos sectores del universo que están más allá de la órbita terrestre.

Desde el punto de vista ambiental, la humanidad consiguió llevar al planeta a una situación realmente crítica, y que en el momento es progresiva. Ni siquiera el hombre sabe qué consecuencias tendrá esa destrucción que él regularmente dirige. El consumo diario de cerca de 50 millones de barriles de petróleo que son quemados por los motores produce a la atmósfera daños imposibles de calcularon exactitud.

En las actuales condiciones, las posibilidades de que el hombre medio desarrolle su capacidad telepática son mínimas. Por ejemplo, se puede decir que la alimentación inadecuada, alimentación que incluye hasta a los animales muertos, hace que millones de cerebros físicos sean ineptos para el pensamiento superior. La carne animal ingerida por el hombre entra en putrefacción dentro de su aparato digestivo antes de ser eliminada, impregna los niveles etéricos del cuerpo físico, y torna menos receptivo al cerebro. Además, nueve millones de toneladas métricas de peces son consumidas por la humanidad anualmente. Como ese material se deteriora fácilmente, imagínese qué resultados produce en los niveles superiores y hasta en los niveles físicos de los individuos.

Gran parte de la tecnología terrestre se emplea en la obtención de alimentación inadecuada. Por ejemplo, existe un potente buque factoría que transita por los mares del Norte y que, según Cousteau, sala cada día 200 toneladas de arenque, procesa 150 toneladas de pescados diversos, convirtiéndolos en filetes y congelándolos, extrae 5 toneladas de aceite de esos cadáveres, y arroja regularmente al mar vísceras y desechos contaminantes. ¿El producto animal será el más adecuado para el cuerpo. físico-etérico de seres cuya próxima etapa evolutiva es el ingreso en el mundo de la intuición? Además de ello, ¿en qué condiciones estarán las carnes de esos animales que viven en océanos contaminados y llenos de radiación?

En un vuelo nocturno sobre el África, fueron comprobadas en pocas horas cerca de 25 quemas de grandes proporciones, atizadas por el hombre en nombre de la exploración del suelo. A través de investigaciones se descubrió que un aire más límpido y menos empañado sólo podría encontrarse a 4.000 metros de altitud en aquel continente. Sin embargo, tal destrucción no se limita al África. En la Amazonia, las tierras de una región superior a los 200 mil kilómetros cuadrados fueron quemadas en un solo año, previéndose un aumento del 30 por ciento de esa medición para los meses siguientes a esa observación. El diario New York Times llegó a denunciar que el 10 por ciento de la emanación mundial de dióxido de carbono, el gas responsable del conocido "efecto invernadero" existente en la tierra, se debe a las quemas de la Amazonia, las que estarían contribuyendo al aumento de la temperatura media en el planeta. El investigador Alberto Setzer dice, a ese respecto, que se observa un promedio de 5.000 quemas diarias en aquella región, que emanan 44 millones de toneladas anuales de monóxido de carbono.

Varias zonas del globo están bajo una permanente nube densa y oscura que impide el paso de los rayos del sol. Los seres humanos, principalmente en esas regiones, respiran una atmósfera sofocante.

Evidentemente, hasta hoy el hombre usó preferentemente el consciente izquierdo, como los seres extraterrestres llaman a la parte de la consciencia vinculada con los condicionamientos en general. Las denominaciones derecho e izquierdo, que ellos usan, se refieren principalmente a la consciencia: la palabra "derecho" significa la apertura de aquélla hacia los niveles abstractos, niveles en los que se hallan las ideas arquetípicas y el plan evolutivo; mientras que "izquierdo" concierne a la apertura de la consciencia casi exclusivamente hacia hechos concretos, ideas triviales socialmente estratificadas tales como la del lucro, ideas típicas de las maneras más obvias de vivir.

A través de la vida común, el hombre contaminó el ambiente y consumió los recursos planetarios. Pasó a ocupar más espacio físico del que necesitaba, espacio que estaría reservado para la naturaleza pura y la Belleza. Sin equilibrio alguno, impulsado por los deseos, por el sentimentalismo y por la captación egoísta, aspiró al ocio y a la explotación de los recursos materiales del planeta, mientras se hallaban dormidas otras áreas de su consciencia. Esas áreas, que aguardan que se las despierte y desarrolle en el momento actual, aspiran a la colaboración con el plan evolutivo, con la Vida y con el universo. En el caso de los individuos que se hallan encarnados, ello deberá ocurrir incluso en los niveles mental, emocional y físico-etérico de la existencia.

Una de las funciones de este libro es la de estimular lo que se llama "hemisferio derecho del cerebro", en general poco conocido en el hombre. Consciencia y cerebro físico se tratan aquí con la misma intensidad, aunque sean distintos.

Cierto número de extraterrestres comparecen en nuestra órbita para acompañar la situación catastrófica que actualmente vivimos. Lo hacen a título preventivo, puesto que vienen de planetas encargados de mantener la higiene espacial. Otros extraterrestres observan la realidad física y psíquica para calcular los plazos dentro de los cuales la naturaleza, para preservarse, podrá manifestar una reacción violenta ante los malos tratos que viene recibiendo. Por ejemplo, cuando la vegetación de grandes áreas es diezmada continuamente para dar lugar a pastos que serán futuros desiertos, la tierra puede reaccionar. Esa destrucción viene ocurriendo, y se sabe que sólo en el territorio de Rondonia, en Brasil, el 35 por ciento del espacio antes ocupado por bosques vírgenes fue transformado, en pocos meses, en área para agricultura temporaria.

No existe suficiente conscientización humana respecto de la necesidad de dejar de agredir a la tierra con agrotóxicos, con cadáveres enterrados, con excesiva explotación minera y con extracción de petróleo, que podría ser sustituido por otro tipo de energía, si no fuera por los intereses económicos que están declaradamente al servicio del crimen, o de las fuerzas involutivas. Al estar la salud (y la vida) de la humanidad y de los otros reinos comprometida físicamente, un cambio drástico en el planeta podrá ocasionar la purificación necesaria que el hombre, hasta ahora, no da señales de emprender voluntariamente.

A la Ley Cósmica se la infringió y se la está infringiendo en la tierra.
¿Qué podría poner fin, por ejemplo, a la propiedad privada? ¿Qué podría poner fin al poder del dinero? Tan sólo podrá despertarlo una necesidad extrema de que el hombre se una con su hermano, y entre en un ritmo de mutua colaboración por encima de todo interés material y externo, ya que todas las ayudas posibles, tales como doctrinas, mensajes y testimonios de seres más adelantados le fueron dados con resultados irrisorios ante el cuadro devastador que hoy se presenta al planeta físico, astral y mental.

Cataclismos anteriores, de gran importancia, como los ocurridos en la época de Lemuria y Atlántida, sirvieron para reenderezar a las fuerzas terrestres y para posibilitar al hombre recomenzar su largo trayecto evolutivo, dentro de una nueva experiencia. Como se sabe, Lemuria fue destruida como consecuencia del mal uso que la humanidad hizo, en esa época, de las fuerzas instintivas. Lo mismo sucedió con la Atlántida, pero esa vez, por el mal uso de las fuerzas emocionales, canalizadas específicamente, en esa ocasión, hacia la satisfacción de los deseos a través de la Magia Negra. La tierra actual, según algunas profecías, tendrá que afirmarse en nuevas bases en cuanto al uso de la mente: al hombre se lo inducirá a que aprenda a colocarla no en obras destructivas que no tengan en cuenta la evolución del Todo sino en el Plan Evolutivo y Creador.

Algunos canales telepáticos especializados en el sector de comunicaciones con extraterrestres se vienen responsabilizando de pronósticos en ese sentido. Cuando se estudia el material proveniente de cualquiera de esas fuentes, es importante, sin embargo, que el lego tome ciertas precauciones como, por ejemplo, la de verificar si no se trata tan sólo de contactos hechos con el plano astral y si, incluida en el proceso, hay cualquier explotación económica. La Ley Cósmica, expresándose, enunció una vez: "Dad gratis lo que gratis recibís". Por tanto, los mensajes telepáticos suelen ser más puros si están libres de explotación comercial, y hasta de remuneración.

Es imposible saber, con la mente racional, qué produce en el espacio la quema continua de gases a través de bocas de "venteo" siempre encendidas en las plantas y refinerías petrolíferas. Dejando grandes áreas subterráneas vaciadas, de esas capas de tierra se extrae el gas, se lo quema y se lo desperdicia, puesto que su industrialización y almacenamiento son considerados antieconómicos. Cousteau considera que la actitud de los economistas modernos es un verdadero desprecio hacia la naturaleza. A ésta ni siquiera se la considera en los cálculos puramente utilitarios, unilaterales y desequilibrados de esos hombres.

Es conocida la mortandad de pingüinos ocasionada por el hombre, en el círculo polar ártico. Están diezmando igualmente, en el círculo polar antártico animales de todas las especies, y en el nivel físico sólo continúa viviendo el seis por ciento de las ballenas que existían en la tierra. Alrededor del 40 por ciento de los peces ya desaparecieron de los océanos. Entre los restantes, algunas especies no tienen posibilidad de seguir viviendo durante mucho tiempo, atendiendo a las condiciones corruptas de los mares. Los arrecifes de coral están enfermos, y las aves marinas, que siempre fueron un factor de equilibrio ecológico, están numéricamente reducidas a la mitad de las que existían 80 años atrás. Más de 1.000 especies de aves fueron extinguidas por el hombre en ese período. Según la revista norteamericana Foreign Policy, número 42, en la época actual entra en extinción una especie animal por día; y si el proceso degenerativo continuara en el ritmo actual, hacia el final del siglo estará desapareciendo una especie por hora.

En el artículo titulado "La tierra que se agota", de la misma publicación, Norman Myers escribe: "Las especies entran en extinción casi enteramente por la pérdida de habitat. Esa pérdida ocurre a causa de la explotación económica de los ambientes naturales; y los ambientes naturales son frecuentemente explotados para atender a la demanda de numerosos productos, efectuada por el consumidor. Eso significa que las especies son eliminadas por las actividades de millones de personas que no son conscientes del impacto que sus hábitos consumistas ejercen sobre áreas distantes que experimentan la degradación ambiental".

En el Atlántico Norte hay grandes áreas de océano deshabitadas. Los detergentes echados en las aguas, como residuo, tornan permeable al petróleo la piel de los peces. También se sabe que esos detergentes llevan al colapso a sus membranas respiratorias. ¿Cuáles serán las condiciones de esos animales que, incluso inapropiadamente, aún sirven de alimento al hombre?

Podrían entrar en vigencia nuevos sistemas alimenticios y nuevas fuentes de energía, excluyendo el petróleo que está contaminando a la tierra y a las aguas; sin embargo, para ello es preciso que el hombre cambie de actitud y consiga, con una acción armonizante, entrar en 'sintonía con leyes cuyo conocimiento le, proporcionará una vida menos sufrida y menos miserable sobre esta tierra.

Hace un millón de años, los seres humanos encarnados tal vez fuimos algunas decenas de millares. No obstante, hoy existen aproximadamente cuatro mil millones de individuos viviendo en cuerpos físicos sobre la tierra y, si el ritmo de procreación continúa desorganizado, seremos diez mil millones hacia el año 2000, lo cual el planeta físico no podrá soportarlo. Con esa promiscuidad generalizada, las condiciones de higiene de la tierra se volverán catastróficas, y a ese respecto también se puede citar el hecho de que parte de las cloacas de todos los países, y de los Estados Unidos inclusive, no son tratadas sino vaciadas en su forma bruta en las aguas más próximas. Como se ve, no sólo los países menos desarrollados económicamente son los que sufren circunstancias de insalubridad, aunque en éstos la situación sea más grave. La obra ya citada, de Cousteau, denuncia la inadecuación del 60 por ciento de las operaciones de tratamiento de cloacas en los Estados Unidos, y tiene en cuenta que el excremento humano es uno de los contaminantes más peligrosos que existen.

En cuanto al desecho atómico, es imprevisible a qué nos llevará, y lo mismo se puede decir de los explosivos militares, de la guerra química y biológica, y de la radiactividad, siendo esta última irreversible cuando se irradia por el medio ambiente.

Las toxinas de la tierra, del agua y del aire son transmutadas continuamente por grupos de vida de evolución dévica, como se sabe; pero su capacidad tiene límites, y el hombre está obstruyendo su acción. Al estar atrasado el proceso de elevación de las energías en el ser humano, las cuales deben salir de los centros localizados debajo del diagrama para alcanzar a los que están arriba, muchos científicos y especialistas quedan imposibilitados de colaborar con la necesaria purificación del ambiente, limitándose a repetir conceptos antiguos y técnicas ineficientes. Un no comprometerse con la verdad hace que, a veces, los informes sobre la situación del mundo sean hasta patrocinados por gobiernos políticos o económicos, que a través de medios corruptos consiguen organizar y diseminar datos falsos.

Empero, hay un trabajo extraterrestre de apoyo a la descontaminación planetaria, efectuado a través de operaciones con naves espaciales. Esa obra debería encontrar la cooperación del hombre, que es el ser que hasta este momento representó la categoría "racional" entre los reinos que habitan este planeta, y que se está preparando para asumir nuevas etapas evolutivas.

¿La falencia general aquí parcialmente descripta no estaría indicando un final de ciclo para la mente humana? ¿Qué paso deberíamos dar hoy? Que dejemos de ser tan sólo el hombre pensante que usa la mente concreta, el centro emocional y los centros instintivos, convirtiéndonos en el Hombre intuitivo, capaz de hacerse permeable a las energías superiores: ese es el esfuerzo que los yoes internos, las Mónadas y las Jerarquías nos inducen a realizar.

Continua con: OTROS SERES DE SERVICIO EN LA TIERRA

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