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jueves, 1 de septiembre de 2011

DES-APRENDER EL VICTIMISMO



por Jennifer Hoffman
22 de Agosto de 2011
En respuesta al mensaje sobre los Índigo/Cristal de la semana pasada, una madre me escribió para preguntarme cómo podía dejar de apoyar el victimismo de su hija, aunque ella tuviera toda la razón al sentirse como víctima. ¿Cómo podía ella validar sus emociones y permitirle soltarlas sin sentir también lástima por ella y por lo que le sucedió? ¿Cómo podía enseñarle a su hija a levantarse por encima de su experiencia de una manera poderosa, enfrentando a la vez su propia culpa como madre que no pudo protegerla? Y enseñarle a su hija a tener cuidado en un mundo en el que enseñarles a nuestros hijos a tener miedo es algo que a menudo tenemos que hacer a fin de protegerlos de quienes quieran hacerles daño; pero no podemos hacer que se sientan como víctimas en el mundo.
Muchos niños experimentan situaciones de vida, a veces a una edad muy temprana, en la que son victimizados por otros. Es difícil para nosotros aceptar que los niños tienen su propio karma y que pueden tener estas experiencias a una edad temprana. Así como experimentamos impotencia para poder encontrar nuestro poder, también nos convertimos en víctimas para que podamos aprender a elevarnos por encima de la energía del victimismo. Y como padres, a menudo nos sentimos tan afligidos por lo que les sucede a nuestros hijos que lo único que queremos hacer es protegerlos, validar su experiencia expresando nuestra propia culpa por nuestra incapacidad para protegerlos y nuestro miedo de que pueda volver a ocurrir.
Pensamos que apoyar a nuestros hijos en su victimismo valida su experiencia, les permite saber cuánto sentimos lo que ocurrió y lo dispuestos que estamos a apoyarlos y consolarlos. Pero hay una línea muy fina que cruzamos al hacer eso, porque al enseñarles a nuestros hijos que ellos fueron víctimas en esa situación, y lo fueron, les permitimos quedarse atascados en esa mentalidad y se quedan allí, permitiéndose ser victimizados de niños y luego de adultos.
Así que podemos hacer otra cosa, que es reconocer que han sido víctimas y luego llevarlos a una comprensión más poderosa de esa experiencia. “Esto sucedió y eres poderoso a pesar de eso”, es una declaración mucho más poderosa que: “Esto sucedió y sufriste y todavía sufres por ello”. No importa cuán joven sea el niño, recordarles su poder es algo que podemos hacer todos los días, ya sea que hayan tenido o no la experiencia de ser víctimas. Cuando lo hacemos, les permitimos conectar con sus aspectos más poderosos y eso es lo que ellos van a utilizar para conectarse con el mundo y es mucho más beneficioso que enfrentar al mundo como víctimas.
 Copyright (C) 2004-2011 por Jennifer Hoffman y Enlightening Life OmniMedia, Inc. Todos los derechos reservados. Este material está protegido por leyes de derechos de autor de los EE.UU. e internacionales y puede ser distribuido libremente en su totalidad, siempre y cuando se incluya el nombre del autor y la página web Uriel Heals, www.urielheals.com.
El material en español de Jennifer Hoffman lo pueden encontrar en http://www.templodelsol.com/

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